Es
una categoría de individuos que comparten ciertos rasgos
hereditarios que los miembros de la sociedad consideran socialmente
significativos o relevantes.
La
agrupación en razas humanas no está exenta de polémicas que
cuestionan su uso; incluso los antropólogos especialistas no se han
puesto de acuerdo con la existencia misma de las razas humanas, pues
muchos sostienen que la raza humana es una sola.
Lamentablemente el racismo ha manipulado los estudios históricos y ha usado conclusiones pseudocientíficas para el enfrentamiento o discriminación de los grupos humanos diferentes al suyo y para prevalencia de los grupos mayoritarios o de poder, produciéndose en el siglo XX los peores genocidios étnicos que se registran en la historia.
Lamentablemente el racismo ha manipulado los estudios históricos y ha usado conclusiones pseudocientíficas para el enfrentamiento o discriminación de los grupos humanos diferentes al suyo y para prevalencia de los grupos mayoritarios o de poder, produciéndose en el siglo XX los peores genocidios étnicos que se registran en la historia.
Las
desigualdades de género y raza son ejes estructurantes de los
patrones de pobreza e inequidad social. Las desigualdades entre
hombres y mujeres, negros y blancos, siguen siendo importantes, tanto
en términos de desempleo como de informalidad laboral,
remuneraciones y acceso a la seguridad social.
Esta
variabilidad en las características físicas de las persona se
explica por el hecho de que el hombre ha colonizado las diversas
zonas geográficas de la tierra. En zonas de color intenso, por
ejemplo, los individuos desarrollan un color de piel más oscuro
(debido a una mayor concentración de melanina), que los protege del
sol. En países de clima más moderado, por el contrario las personas
adquirieron un color de piel más clara. Pero esas diferencias son
superficiales: unos y otros son miembros de la misma especie
biológica.
Sin
embargo, y a pesar de este mestizaje biológico, muchas personas
siguen clasificándose unas a otras en términos raciales y
asignándoles, de acuerdo con su raza, un lugar u otro en el sistema
de estratificación social. Este proceso de clasificar a las persona
por categorías raciales se llama racialización. A pesar de que en
términos estrictamente científicos no es lícito clasificar a las
personas en raza, algunas sociedades lo han hecho y lo siguen
haciendo. Hoy en día solo los padres y según su voluntad y
conveniencia pueden declarar la raza de sus hijos.
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